De pequeño, recuerdo que en cuanto empecé a leer uno de mis pasatiempos era leer los empaque de los productos, desde las etiquetas de las gomas de mascar hasta los medicamentos que había en casa, en general siempre tuve gran interés por todo lo relacionado con el mundo de las ciencias, y recuerdo que en conversación con mis profesores de la secundaria me ayudaron a entender mas sobre el tema, y específicamente con mi maestro de Química, del cual recuero sus famosas palabras; “la escuela es el centro donde los individuos se reúnen para desarrollar conocimiento para entender los fenómenos de las cosas bajo un contexto científico”. Fue así como decidí elegir una carrera técnica en un CBTis, (En el área de Químico-Biólogo) y después de buscar las universidades que proporcionen carreras en esta área opte por la carrera de Ingeniería en Alimentos. Desde entonces he tenido diversas oportunidades de aplicar mi profesión en diversas empresas y ha sido una experiencia muy grata y de mucha responsabilidad.
¿Cuándo, cómo y por qué me inicié como maestro?
Prestaba mi servicio profesional en una empresa innovadora donde se enlataban pulque con sabores “curado”, y un licenciado de esa empresa me invito a cubrir la materia de Química en una preparatoria particular por la falta de profesor y fue a partir de la cual me di la oportunidad de explorar otros campos laborales. Fue una experiencia muy bonita y de mucha responsabilidad pues como bien citaba un compañero maestro “lo que hagamos o digamos frente a grupo de alguna manera marcará sus vidas”.
Partiendo de lo anterior y de las experiencias obtenidas se me presentó la oportunidad de ingresar en una escuela preparatoria y al tiempo en una escuela Secundaria del Estado de México y fue como inicie la aventura más interesante para cualquier individuo puesto que de nosotros depende el futuro de los alumnos, de nuestro País y del mundo.
Pese a que la docencia es una de las carreras mas comunes, pocas veces nos detenemos a pensar en la profundidad y responsabilidad que implica ejercer, desde mis vivencias puedo decir que significa un reto diario que me demanda un crecimiento primero como persona lo mismo que buscar mantenerme al día tanto en mis conocimientos como en los métodos y estrategias de enseñanza, considero que la clave se encuentra en hacer uso de la creatividad y nunca perder la capacidad de asombro, sobre todo en lo que se refiere a la interacción con los alumnos, quienes día a día me alimentan con sus ideas frescas y cuestionamientos que revelan su interés por el conocimiento.
El trabajo como docente juega un papel determinante en mi vida y pese a que no tengo una formación académica estrictamente en esta área, puedo decirme satisfecho de vivirla a plenitud, ya que se ha convertido en mi forma de expresión, pues me permite mantenerme en contacto con mis alumnos, transmitiendo conocimientos y en conjunto llegar al “producto” que desde mi punto de vista puede ser uno de los mas satisfactorios para el ser humano, apoyar en la formación de otro ser humano.
En cuanto a las satisfacciones, para mi han sido innumerables y van desde los resultados de un examen, el grado de participación que tengan en una clase hasta el hecho de conversar con exalumnos quienes a pesar del tiempo guardan en su memoria nuestro trabajo y nuestras personas, al vivir esto inevitablemente me convenzo de que estoy en el lugar correcto.
Como es de esperarse existen también factores que desmotivan y que en algún momento me han incomodado, pues me impiden realizar mi trabajo de manera plena y fluida, de manera especifica podría mencionar por ejemplo el amplio contenido en el programa de mis materias, ya que por falta de tiempo considero que en ocasiones no les puedo dedicar el tiempo que requieren por ende la forma en que se abordan algunos temas me parece un tanto superficial. Y hablando de tiempo este es un factor que también afecta de manera importantísima la relación trabajo- familia, ya que muchas veces dadas las demandas de nuestra tarea diaria no tengo la oportunidad de convivir y compartir el tiempo suficiente con mis seres queridos, por lo que tengo que buscar “el tiempo de calidad”.
Belisario Vázquez Cruz.
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